El arte de hacer relaciones públicas (bien)

Esto de los libros por encargo resulta cada vez más decepcionante. Supongo que editoriales como Aguilar harán algún tipo de estudio de mercado, verán que temas interesan y luego buscarán a alguien que sepa del tema para que escriba un libro: en este caso Beatriz de Orleans, consejera delegada de Dior (gran web por cierto).

Es decir que se invierte el flujo de acciones y reacciones, pues antes uno era un experto en un tema, escribía un libro y buscaba a una editorial que estuviera interesada en publicárselo (algo así como Operación Triunfo, pero en libros). El caso es que no importa que fue antes si la gallina o el huevo, lo que si importa es el resultado y a mi este libro que he leído con detenimiento me parece muy normalito y lleno de obviedades.

Y ya a parte del dinero desperdiciado, lo que realmente me da pena es que alguien como Beatriz de Orleans que me consta que debe saber muchísimo sobre las relaciones públicas y a quien sin duda le fascina el tema, no haya hecho un libro a la altura… ¿qué ha fallado?

En mi opinión tal vez lo que falla es la voluntad de hacer el libro. Esa voluntad que nace de una necesidad interior (no de una propuesta), ese deseo de comunicar, de materializar un montón de pensamientos internos, de plasmarlo todo en páginas que se van sumando hasta formar un libro.
Tal vez otro problema haya sido el que Beatriz de Orleans sigue siendo parte de Dior y por tanto no es del todo libre para decir todo lo que le gustaría… aunque en otros aspectos no se corte un pelo:

«Victoria Beckham es una niña malcriada. Humilla a la gente. Eso, a mí me
dolió muchísimo. Hay cosas en la vida que no puedes hacer».

En conclusión, sea por la razón que sea a este lector el libro le ha decepcionado y estoy seguro de que la escritora lo podría haber hecho muchíiiiisimo mejor, tal vez el próximo, siempre y cuando sea deseo suyo y no una propuesta de una editorial espabilada… porque eso si lo que no se puede negar es que la promoción del libro ha sido excelente: revistas, televisión, periódicos… ¡hasta yo lo compré! (punto para Aguilar).

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