El reggaeton y los falsos profetas

Hace ya unos meses escuchaba a Fernandisco, antes de que fuera cesado como director de Europa FM (mayo de 2005), explicar con todo lujo de detalles en qué consistía el reggaeton para un informativo, después de lo cual con cierta inseguridad comentaba que en Europa FM ese tipo de música no se ponía, debido a que con acuerdo a los estándares de la cadena, estos nuevos ritmos no cumplía los requisitos de calidad necesarios. Y es que el lema de Europa FM, la radioformula de Onda Cero, era SAVE THE MUSIC… y para ellos el reggaeton no es música que merezca ser salvada, tal vez porque allá donde suena este reggae hiphopero van a reunirse todos los adictos al “froteurismo bien llevado” de la ciudad.

Pero más allá de opiniones musicales, a mi lo que me quebranta es la proliferación de asociaciones y personajes, dispuestos a auto-proclamarse garantes de las buenas formas y la excelencia de cualquier área de conocimiento. Desde entonces parece que veo ejemplos de este tipo de rescatadores en todas partes:

  • En el diseño web a los gurús de la usabilidad.
  • En el mundo de los comics a los gafapasta.
  • En los negocios a Donald Trump.
  • En lo cotidiano a las Asociaciones Pro-familia (contra las bodas gay y similares).
  • Y en la música a EuropaFM con su SAVE THE MUSIC.

Me gusta la música que ponen en Europa FM, algunos alertas de Jakob Nielsen son muy interesantes y en ocasiones el cine esloveno en versión original puede ser mejor que ver Batman Begins (muy buena, por cierto), me parece muy bien que toda esta gente comparta su opinión, pero una vez dicho lo que tenían que decir… dejadnos vivir (por lo menos a mi). Deja que veamos Crónicas Marcianas (TNT, Salsa Rosa…) aunque nos atrofie el cerebro, déjanos disfrutar de las aventuras de Spiderman, de enrollar los spagghettis utilizando la cuchara y del reggaeton, si se tercia… y ahorrarnos el placer de escuchar vuestra risa sarcástica y vuestra eterna pose de perdonavidas.

La verdad ha sido vapuleada en tantas direcciones que sólo busca un lugar tranquilo donde esconderse y desentenderse de todo… en este barco no cabe ni un soberbio más, porque cuando aparecen en escena se acabó la diversión, la creatividad y la innovación. Dejen de intentar salvarme de mis propias decisiones, estoy dispuesto a responsabilizarme de mis propios errores: no les necesito. Si alguna vez les hice caso más de la cuenta, estaba equivocado.