Hablemos de agua

Tenía en mente que en la saga pos-apocalíptica Mad Max una de las piedras angulares era la escasez de agua, aunque debe ser que con tanto desierto australiano me lié porque lo único que escasea en estas películas es el petróleo y los buenos peluqueros.

El caso es que leyendo sobre esta trilogía en la Wikipedia he llegado a esta otra página sobre el Pico del Petróleo y al informe Hirsh publicado por el Departamento de Energia de EE.UU. en 2005 que trata sobre el momento en que la tasa máxima de extracción global de petróleo se alcance… a partir de ese momento ya sólo se podrá extraer menos cada año y por tanto los precios empezarán a dispararse hasta cotas inimaginables, lo que se define como “un problema de gestión del riesgo sin precedentes”.

¿Qué tiene todo esto que ver con el agua? Pues que algunos creen que en el futuro el agua podría llegar a costar más que el petróleo… algo no tan inversomil si tenemos en cuenta que sólo un 3% del agua del planeta es dulce y que de ese diminuto porcentaje hay que restar toda el agua contaminada por el desarrollo no sostenible (que le pregunten a China sobre el tema), eso sin olvidar que el agua tiene la mala costumbre de abundar en algunas partes y escasear en otras… todo ello pinta extremadamente negro si lo combinamos con una población mundial en irrefenable crecimiento.

Por cierto, recuerdo que en Irlanda el agua era gratis… pero aun asi, muchos edificios contaban con depósitos de agua de lluvía que se utilizaban para casi todo: duchas, regar, limpiar… Todo esto lo recuerdo con mucho rencor porque al llegar a la Residencia donde me alojé durante los seis meses que pasé en Dublín nadie me avisó de que en el baño de los siete lavabos sólo el de la derecha del todo era de agua no pluvial asi que me pasé aproximádamente cinco meses bebiendo agua no potable día si y otro también.

La solución más evidente al problema de la escasez de agua dulce parece pasar por la desalinización, pero resulta muy costosa a nivel energético (lo que nos vuelve a llevar a la inevitable futura escasez de combustibles fósiles) y ecológico, ¿qué se hace con toda esa sal que se extrae del agua?

Pero bueno, no voy a seguir aburriendos con la explicación al problema, yo estoy aquí para ofrecer soluciones… y voy a dar dos, complementarias:

1 – Control de Natalidad Planetario. Reconozcámoslo, los seres humanos como afirmaba el sabio agente Smith somos un virús para el ecosistema, lo nuestro no es una simbiosis… somos algo más parecido a un parásito. Una vez aclarado este punto no es que nos vayamos a suicidar como los Lemmings… pero si que podemos controlar nuestra expansión, aunque sólo sea para preservar las posibilidades de sobrevivir del resto.

2 – Esto probablemente no es estrictamente necesario (salvo para mi)… pero yo me pondría ya mismo a desarrollar el traje de la película Dune, capaz de reciclar todo el agua del sudor y los excrementos para ser re-utilizada. Una vez inventado el traje obligaría a que todos los habitantes del mundo desarrollado se vistieran con uno. Con esto alcanzaríamos tres metas muy importantes:

a – Ahorraríamos mucho tiempo al día al no tener que decidir cómo vestirnos, tiempo que podríamos invertir en descubrir nuevas maneras de reducir la población mundial.

b – Por supuesto no consumiríamos tanta agua, salvo las de las búsquedas de Google y demás…

c – Y por último y tal vez lo más importante, mitigaríamos nuestro sentimiento de culpa por haber nacido en las áreas más favorecidas del planeta en lugar de en Etiopía o Biafra… siempre podríamos consolarnos ante uno de esos atroces anuncios de las ONG removedores de conciencias diciendo algo asi como “bueno, bueno… ¡que no se quejen tanto! a ellos nadie les obliga a beberse el agua de su propia mierda

Trabajo en ENZO desarrollando aplicaciones web para empresas. Me apasiona todo lo relacionado con Internet, las nuevas tecnologías, la programación y los ordenadores. Si te gustan mis artículos puedes suscribirte por e-mail a mi blog.