cinco cosas que tendré que hacer antes de morir

antes de morir tendré que aprender a cazar y hacer fuego sin cerillas, cuando llegue ese momento, junto a otros pocos habremos llegado al convencimiento de que en la ciudades ya no queda nada que merezca la pena proteger, después de que los grifos se secaran, se apagaran todas las luces y se agotará la gasolina de los últimos generadores, nos vamos y dejamos atrás una enorme ciudad inerte, repleta de frigoríficos apagados hasta arriba de comida putrefacta.

sólo nos llevamos las conservas con nosotros, todo el agua potable que pudimos reunir y algunos medicamentos que fuimos encontrando en las casas que otros habían abandonado.

antes de morir tendré que aprender a arreglar un coche con mis propias manos y unas pocas herramientas, tendré que desmontar el embrague y cambiarlo por otro que encontré en un desguace. sólo algunos coches nos son útiles ahora, los más sencillos, los que estaban hecho para durar, los que no necesitan una puesta a punto electrónica ni se bloquean cuando un pobre diablo como yo sin experiencia le abre las tripas e intenta arreglarlo apretando las tuercas.

que bien me hubieran venido esos cursos en youtube de mecánica y electrónica que nunca tuve la paciencia de terminar, ahora todo eso se acabó. sin la red de redes toda esa información permanece cautiva en ordenadores a miles de kilómetros de distancia. todo el conocimiento de la humanidad encerrado en datacenters blindados que nadie sabe como volver a poner en marcha.

antes de morir volveré a tener que estudiar, me sorprende verme a mi mismo reptando por los escombros de una antigua librería, intentando adivinar donde almacenaban los libros de medicina, entre el polvo, la ocuridad y el olor a tubería abierta, una pestilencia que fermenta junto a la celulosa de los libros mojados. con un par de cables conseguí conectar un foco a una bateria de coche y aqui estoy buscando a la desesperada un libro donde aprender a aliviar la fiebre de mi mujer. devoro las páginas, pero no encuentro nada que pueda entender. ella se salva, pero otros muchos mueren, dejamos atrás los cadáveres, nadie tiene fuerzas para enterrar a más gente, tenemos que seguir avanzando.

antes de morir tendré que matar a un hombre con mis propias manos. hasta en los lugares más remotos te encuentras enemigos, seres que han olvidado que una vez fueron hombres, que huelen las brasas de nuestra hogeras y que saben que es en la noche cuando deben atacar. me despierto con el grito más aterrador que he escuchado jamás, uno de los nuestros se desploma en el suelo. hay sangre por todas partes, muchos gritos, no hay armas para todos, dejamos a las mujeres las más efectivas, cuchillos afilados obedientes a cualquiera que los empuñe. cuando todo termina yo sigo golpeando la cabeza de aquel infeliz con una roca, una y otra vez, se hace dificil saber si alguna vez tuvo rostro, ahora de eso ya no queda nada. me detengo de puro agotamiento, todo ha terminado, hemos sobrevivido una noche más.

por la mañana seguimos andando, pasamos al lado de lo que un día fue un huerto, encontramos algunas patatas y las metemos en un saco, alguien encotró un perro. los niños se divierten haciendo pasar sus deditos por sus costillas, está tan delgado. no sabe que eso es lo único que le salva la vida. le termino cogiendo cariño al chucho, parece ser un luchador como todos nosotros… de los que siguen en pie cuando harían mejor en sentarse y esperar lo inevitable. finalmente le termino poniendo nombre, nunca pensé que tendría un perro antes de morir, le llamo cañón, como le hubiera gustado a un amigo que una vez tuve.

finalmente llegamos a nuestro destino, la única razón por la que contábamos los dias ahora que el calendario ya no significa nada, era para llegar a este punto en el día acordado. llegamos y no hay nadie, es el final… ¿acaso sólo quedamos nosotros?. el horizonte desierto parece no dejar lugar a la duda, no hay nadie. todos los que un día confiaron en mi, que creyeron en este momento, ven sus últimas ilusiones marchitarse. algunos quieren llorar, se frotan los ojos con las mangas de sus polvorientas camisas, intentando secar unas lágrimas que nunca brotaron.

de pronto alguien grita `allí, allí´, a lo lejos unos puntos se van haciendo cada vez más grandes, llegan por el sur y pronto también por el este, terminan llegando de todas partes. una misma esperanza nos une a todos de nuevo en distintas circunstancias. de entre todas aquellas caras reconozco a amigos, algunos de la infancia. nos abrazamos, no decimos nada. todo empieza de nuevo, hoy es el dia cero, el día del encuentro… esta vez el Reto será salir adelante.