Que busquen en Benidorm

Esta mañana mi hija metio por primera vez un pie en el mar Mediterraneo, gracias a mi iPhone pude inmortalizar el momento e incluso grabar un video en calidad HD. La pobre tiene sólo cinco meses y diez dias, y ya le he sacado más de mil fotos y tropecientos videos: su primera carcajada, la primera vez que se chupó un pie, su primer zumo de naranja…

Dios mediante nos esperan unos días muy tranquilitos aquí en Benidorm, Rebeca -que así se llama mi hija- se despierta a eso de las 7:30 y nosotros con ella, solemos dar un paseo antes de desayunar aprovechando que todavía está fresquito, luego la bañamos, la bajamos a la playa, la volvemos a bañar para quitarle la arena y la sal y nos vamos al super a comprar lo que necesitamos para hacer nuestra comida y la suya. Después de comer y la siesta nos vamos a la piscina, donde nos bañamos otra vez, luego nos volvemos a casa y nos preparamos para dar el paseo antes de cenar. El día termina para mi hija y su agotada madre a eso de las 9:45, hora en que las dos con suerte planchan la oreja.

Y asi serán nuestras dos semanas de vacaciones, con la visita de algún amigo entre medias y alguna excursión que otra (tal vez), alguna comida en un restaurante y poco más. Tanto su madre como yo nos hemos traido un par de libros para leer, el mio de Java, los suyos seguro que más interesantes… ya han pasado tres días y aun no hemos tenido tiempo para abrirlos y probablemente queden cerrados hasta el final de las vacaciones. Tampoco iremos al cine a ponernos al día de todas las películas que nos perdimos durante el año, ni nos quedaremos tarde a cenar en algún restaurante… Todo eso de momento ha quedado aparcado, como el hacer las maletas en diez segundos y salir disparados por la puerta a pasar un fin de semana a la aventura, ahora sólo conseguir cerrar la puerta del maletero del coche es un reto, porque tienen que entrar los pañales, la sillita de la niña, la máquina para hacer el puré, la sombrilla, el carrito, sus juguetes y un montón de cosas que yo no sabía que teníamos en casa hasta que tuve que meterlas en un coche.

A veces me veo através de los ojos de otras personas y pienso que ellos deben estar viendo a `un padre´, como otro cualquiera. Al fin y al cabo eso es lo que soy, grabando a mi mujer en la playa sosteniendo a mi hija mientrás mete el tachín en el agua y mira las luces que se reflejan en la olas y sonrie. Diciéndole cosas que todavía no entiende pero que le gusta escuchar. Moviendo la maldita sombrilla de un lado para otro para evitar que le de el sol en la cara. Dándole tantos besos en los mofletes, que ya he perdido la cuenta. Pensando en mis propios padres, sabiendo que ellos me quisieron tanto como su madre y yo hoy queremos a nuestra hija.

Esta claro que me comporto como un padre, asi que debo serlo, pero yo aun no me lo creo… y me pregunto si eso le pasará a todo el mundo. Sospecho que si, se lo preguntaré alguno de mis amigos-padres, cuando tenga tiempo…