The Great Pretender

I seem to be what I’m not, you see
I’m wearing my heart like a Crown

-THE PLATTERS – THE GREAT PRETENDER LYRICS

Hace unas semanas descubrí que existe algo llamado el Síndrome del impostor, que consiste básicamente en que tienes la certeza de que antes o después van a descubrir que eres un fraude, que no debías estar en donde estás y que durante todo este tiempo no has sido más que un Great Pretender… con mucha suerte.

Es una sensación que se mantiene constante en el tiempo, no importa las logros grandes o pequeños que hayas alcanzado… todos ellos fueron resultado del azar, se lanzó una moneda al aire, elegiste cara y eso fue lo que salió.

Es una sensación que te insta a buscar a personas que encarnan todo aquello que tú no tienes o crees no tener y a buscar su reconocimiento… aun a sabiendas de que si en algún momento lo consigues, entonces no serán más que otras inocentes víctimas de The Great Pretender.

En varias ocasiones me he sentido así, probablemente porque a lo que me dedico (si es que yo mismo sé lo que es) no es aquello para lo que recibí formación y todo lo he ido aprendiendo en plan auto-didacta. No obstante si analizo los conocimientos con los que salí de la Universidad, es probable que hubiera tenido que aprender todo desde cero también en esa profesión, eso si… con un diploma colgado detrás de mi mesa que me protegería de todas mis inseguridades.

Es el precio que tengo que pagar por dedicarme a lo que me gusta, también es algo que me mantiene alerta y me anima a mejorar cada día. Una vez confesado esto, también tengo que decir que por suerte, no siempre me siento así.

Por alguna razón el post que publicó hoy Álvaro Richarte me ha motivado a la hora de elegir el tema del mío, aunque han pasado más de veinte años le recuerdo como si fuera ayer dibujando en papel milimetrado frame a frame los movimientos de los personajes de sus juegos y luego convirtiendo con una calculadora que le regalé esos dibujos en números… no hay más que leer su post para darse cuenta del nivel de conocimientos que alcanzó motivado únicamente por un interés, ganas de aprender y superarse a si mismo ilimitadas.

Esa es mi generación: la del MicroHobby, la MicroMania, el Load´N´Run, el Spectrum 48k, el Amiga, los recreativos, las monedas de 25 pesetas, el Gaunlet, las minicadenas de doble pletina para copiar juegos, las cintas magnéticas rebobinadas a giro de muñeca con boli bic para no gastar pilas, el Barbarian, el Manic Miner, el Night Lore, el Enduro Racer, el Tanathos, el Antiriad, el BASIC, los Amstrad, los discos de cinco y un cuarto, y los de tres y medio taladrados en casa, los colores pastel de las tarjetas CGA, el MS-DOS, las pantallas en verde de los IBM de la academia, los POKES, el GO TO y el LOAD.

Cuando recuerdo todo eso, también recuerdo que no soy un impostor.