Un árbol cae en un bosque abandonado…

Como en los cómics de Mafalda el pequeño Guille no llora hasta que llega su madre a casa y le puede consolar…

guille

Antes cuando nosotros publicábamos en Internet recibíamos un montón de visitas, por ejemplo en el 2008 cuando teníamos 22 escritores en nómina en DolceCity algunos de ellos alcanzaban 5.000, 4.000 y 3.000 visitantes únicos de media por artículo publicado… sin embargo en el 2013 nuestro escritor más popular del año ha alcanzado apenas 500 visitantes únicos de media.

En mi blog personal pasa tres cuartas partes de lo mismo, yo antes cuando escribía sobre Dropbox, Amazon AWS, las Facebook Pages, los Sitemaps o similar… recibía un montón de visitas y ahora ya no es así. Lo que me hace cuestionarme hasta que punto tiene sentido seguir publicando artículos técnicos, que normalmente aburren a amigos, familiares y supongo que a buena parte de mis suscriptores, en lugar de escribir sobre otros temas más amenos.

Hasta la fecha publicar esos artículos me resultaba útil porque me servían de recordatorio y consideraba interesante compartirlos para echar una mano a la gente que buscaba en Google sobre esos temas. Pero dado el mínimo tráfico que ahora generan, tal vez sea más útil guardarme unas cuantas pantallas en una nota de mi Evernote y no molestarme en publicarlo en mi blog.

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The Internet is full…

¿Habremos llenado ya Internet? O simplemente es que con mi mísero Pagerank 3 mis artículos ya no son considerados relevantes como para que Google los premie con tráfico orgánico

No lo sé, pero parece evidente que para mi Intenet ha dejado de ser un escaparate en una calle repleta de transeúntes, en la milla de oro cibernética… ahora se parece más a una callejuela de esas con poca luz, con graffitis baratos, olor a orín y agua estancada.

¿Si un árbol cae en un bosque abandonado hace ruido? ¿Si un post se publica en un blog y nadie lo visita… se ha publicado?

callejon

1 opinión en “Un árbol cae en un bosque abandonado…”

  1. Saturación de contenidos. De antes la tarta se repartía entre menos y a menos que va a ir. No hay tiempo para tanta información.

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