Internet caduca y está lleno de cadáveres

Llevo utilizando Twitter desde Octubre del 2007, principalmente como un depósito de enlaces, todo lo que encuentro en la red que me interesa lo comparto por allí… con la esperanza de que algún día me podría resultar útil o me interesaría re-leerlo, aunque sabía que eso no sería fácil… Twitter es una herramienta centrada en la inmediatez, no está pensada como un depósito de conocimiento.

Por suerte después de buscar mucho tiempo e incluso rumiar la posibilidad de programarme yo algo, el nuevo Delicious ha venido a mi rescate. Lo vinculé con mi cuenta de Twitter y automáticamente todos los enlaces que venía compartiendo desde hace años se importaron allí, de la misma manera que se va volcando automáticamente todo lo nuevo que comparto… ahora puede buscarlos, etiquetarlos y un montón de cosas más, pero: ¡sorpresa! ¡mi gozo en un pozo!… como la mayoría de los enlaces llegaron a Twitter a través de servicios de acortamiento de URLs tenemos varios problemas:

  • Muchos servicios de acortamiento de URL han dejado de funcionar y aunque la página de destino siga funcionando, yo no puedo llegar a ella.
  • Como una misma URL puede tener muchas URL cortas se pierde todo el poder del social tagging, es decir, mi etiquetado no beneficia a la comunidad de Delicious ni tampoco puedo yo beneficiarme de las etiquetas de otras personas porque han quedado asociadas a otra URL, aunque realmente todas apunten al mismo contenido.
  • También se pierde la gracia del social bookmarking porque aunque yo comparto públicamente mis enlaces, al haber sido corrompidos y multiplicados cual gremlins rociados con agua… ahora no hay manera de distinguir los enlaces populares de los que no lo son. Como se puede ver en la captura todos los enlaces constan como compartidos únicamente por mi:

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Aun dejando aparcado el tema del URL shortening, que me toca la moral, lo cierto es que en última instancia muchos enlaces están rotos. Los contenidos se movieron a otros dominios y nadie se tomó la molestia de hacer las pertinentes redirecciones o simplemente fueron negocios fallidos, propuestas efímeras, blogs creados con la ilusión de una noche de verano… o quién sabe, puede que el dueño se muriera y nadie renovara su preciado dominio que ahora es victima de un nuevo dueño, un listo de turno que ofrece publicidad contextual (eso con suerte, porque los hay que aprovechan para colar malware).

Internet caduca, como los contenidos y la leche, flores hermosas y repletas de colores brotan a diario en una enorme fosa común, donde a cada paso te puede saltar una mina antipersona en forma de enlace roto. ¿Quién narices va a limpiar todo esto? Nadie, ese es el problema… lo mismo que pasa con la basura espacial.