Conversaciones apresuradas

Comentaba ayer con mi mujer durante la comida que echaba de menos la época en la que tenías tiempo para tener una buena conversación, ahora parece que todo tiene que ser apresurado y con constantes interrupciones. Te pillo aquí a la salida de una reunión en el tiempo que nos lleva buscar un taxi, recogiendo a los niños en la guardería pero con el coche en doble fila… o durante una comida pero con la mente puesta en la vuelta al trabajo o la niña que sale de la guarde a las cuatro.

Recuerdo en mi época universitaria cuando quedaba con mi amiga Amaya y nos íbamos al VIPs a tomarnos una tortitas con nata, sin ninguna prisa especial… simplemente hablábamos y nos contábamos nuestras cosas, según iban saliendo. Por aquel entonces la gente no tenía móvil y nosotros fuera de la época de exámenes tampoco teníamos ninguna obligación improrrogable que nos obligara a estar mirando cada dos por tres el reloj.

Ahora que lo pienso ese `tiempo de calidad´ lo sigo teniendo con mi hija todos los fines de semana, cuando nos vamos a desayunar por ahí y luego nos vamos al parque, a ver los patos y otras cosas importantes por el estilo… el problema es que la bendita todavía no sabe hablar, aunque lo cierto es que nos conseguimos comunicar bastante bien.

Para todo lo demás que me quede por decir sigo teniendo este blog que siempre me escucha… o al menos eso me gusta pensar.

5 opiniones en “Conversaciones apresuradas”

  1. Me encanta la fotografía. Bueno si nos organizamos bien siempre hay tiempo para esos momentos entrañables de compañía y conversación. Además hay que hablar mucho con la mujer o compañera, los hijos la familia, los amigos.
    Es importantísimo no perder la comunicación ni en contacto con las personas que quieres y hay que sacar tiempo para esto.

  2. Yo creo que el problema no es que no tengamos tiempo, sino que el stress nos hace sentir que no tenemos tiempo que es diferente. El hecho de estar tan informadísimos de todo en cualquier momento hace que recibamos información que no necesitamos, que nos de la impresión de tener que hacer un montón de cosas que no sabemos y por eso no podemos pararnos ni hablar en un minuto.

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