Luces y sombras con Office 365 Home

En la empresa utilizamos Office 2003 y nos va muy bien… hasta hace poco era el Office mayoritario entre nuestro clientes así que no había necesidad de actualizarlo y soportar los quebraderos de cabeza que ello conlleva, sobre todo si utilizas Access como nosotros para algunas aplicaciones internas.

Pero maldita la gente que decide evolucionar… cada vez con mayor frecuencia empezamos a recibir ficheros con extensión *.xlsx, lo que unido al engorro de que en mi MacBook si quería abrir cualquier fichero Microsoft Excel tenía que hacerlo con VMWare Fusion fue la puntalaita final que me motivo a dar el paso.

Había llegado el momento de actualizarse y opté hace una semana por comprar una licencia de Office 365 Hogar por 99€ al año, un precio realmente interesante teniendo en cuenta que puedes instalarlo en hasta cinco equipos (PC o Mac) y cinco tabletas,  que te regalan 60 minutos/mes de Skype, 20 GB de espacio extra en OneDrive (antes Skydrive)… en definitiva, que Microsoft se ha puesto las pilas con una oferta muy coqueta.

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Así que ya lo tengo instalado en mi iPad, en mi MacBook y también en el ordenador de la oficina (aunque sigo conservando el Office 2003 corporativo)… y pronto me lo instalaré en mi futuro iMac y aun me quedarán otras dos licencias libres que puedo compartir con otros miembros de mi familia (con mi mujer no, que ya he aprendido que me tengo que mantener muy lejos de sus decisiones informáticas).

En definitiva, un ofertón… nada que ver con atracos a mano armada de las licencias de Adobe, en plan ¿quieres el Acrobat XI Pro para modificar un maldito PDF dos veces al año? Pues págame 24,59 €/mes  y con compromiso anual.

La experiencia de contratación e instalación fue bastante fluida, a la hora de instalarlo en Mac tuve problemas en la activación ya que `sorpresivamente´ no era compatible con la autentificación en dos pasos que yo siempre tengo activa en mis cuentas principales (Google, Evernote, Dropbox, Microsoft… etc). Pero superado el escollo con la ayuda del soporte técnico vía chat online (mi medio favorito) y después telefónico (a mi pesar), al final conseguí que todo funcionara.

Atrás quedó la sobriedad clásica de los menús de Office 2003:

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Bienvenidos al maravilloso mundo de los nuevos y confusos menús que tan poco me gustan pero a los que lamentablemente me tendré que acostumbrar:

Captura_de_pantalla_060414_112416_AMEn el nuevo Office 365 todo está impregnado de la `fragancia metro´, como en Windows 8 uno siente que los diseñadores estaban intentando cerrar el círculo: conseguir una aplicación apta al mismo tiempo para tablet, portátil y ordenador de escritorio… fieles a la corriente filosófica que cristalizan con Surface Pro.

Sería demasiado generoso por mi parte darles por alcanzada la meta, pero es justo admitir que se han quedado cerca y que si siguen asi es muy probable que terminen consiguiéndolo.

Ello les reportará muchos beneficios a nivel de simplificación de futuros desarrollos, pero no cosecharán ese éxito sin pagar un precio ya que han tenido que sacrificar el bienestar de usuario clásicos como yo: ocultándonos cosas a las que estábamos acostumbrados (como el botón inicio), creando nuevas pantallas que realmente no necesitamos (el nuevo escritorio metro) y otros cientos de pequeños detalles que hacen que nuestras experiencia ahora sea más incómoda, razón por la cual mucha gentese siente traicionada y sigue fiel a Windows 7 un producto mucho más coherente en lugar de dar el salto a Windows 8 / 8.1, un sistema operativo que da la sensación de que “no sabe lo que intenta conseguir”.

Si lo que buscamos es coherencia y continuidad nos tenemos que ir a Apple, donde no han tomado un camino tan arriesgado como Microsoft, y han mantenido dos lineas bien definidas: Con OS X para MacBooks,  Mac mini, iMac y Mac Pro:

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… y iOS para el iPod Touch, iPhone e iPad:

Captura_de_pantalla_060414_123144_PMMicrosoft va en serio con su visión del futuro tecnológico y prueba de ello es que no ha dudado en aplicar a Microsoft Office su “producto estrella” los tintes de su nueva filosofía.

Ya no hay marcha atrás, ahora hay que esperar a ver si el mercado les compra la idea… yo ya lo he hecho, aunque también es cierto que mi próximo ordenador será un iMac en lugar de un Surface Pro 3, así que soy un poco Judas Iscariote.