Amnesia y optimismo: las claves para un matrimonio feliz

La famosa vuelta al cole ha sido dura, para empezar mi hija Beca con tres años y medio empezaba el “cole de mayores” y para nosotros ha sido un auténtico shock pasar de la entrañable guardería de debajo de casa a un macro-centro con cinco clases por curso y con cursos hasta COU (que ya sé que ya no lo llaman así, pero a mi me da igual). Por suerte ella se lo ha tomado genial y ya adora a su profe Jessica a la cual da unos abrazos enormes nada más entrar a clase. Era de esperar porque mi hija venía ya curtida después de empezar en la guarde con seis meses, cosa de lo que me arrepiento pero eso da para otra historia.

Lo que no ha ido tan como la seda ha sido la “escolarización” del pequeño Mateo. Aunque con él pienso que lo hemos hecho algo mejor que con la niña, ya que hemos esperado a que al menos tuviera catorce meses antes de llevarle a la guardería… yo sinceramente le hubiera dejado otro año tan tranquilo con su adorada cuidadora Carmen, pero mi mujer insistía en que el peque necesitaba estar con otros niños para no aburrirse y que se lo iba a pasar de rechupete en la guarde… y yo me dejé contagiar por tantos buenos presagios, de ahí lo del indomable optimismo.

Por supuesto el bofetón de la realidad no ha tardado en llegar en forma de más de cinco semanas de adaptación… de hecho hoy ha sido el primer día que no lo hemos dejado llorando a lágrima viva en la guardería. También –pese al buen tiempo que nos ha hecho hasta ahora– ya ha habido oportunidad de que hagan aparición los resfriados, los mocos, los vómitos, las diarreas… y todos esos males que acompañan la entrada en `la guarde´, en definitiva, que ha sido un mes la mar de entretenido.

De todo eso, por supuesto, nos habíamos olvidado… de ahí lo de la amnesia.

Y nuestro optimismo cubre todos los ámbitos, sin ir más lejos, se suponía que en septiembre ya con la niña en el cole y el peque en la guarde dábamos por hecho que íbamos a recuperar nuestra abandonada tradición de “la comida romántica en pareja de los viernes”. Algo que como es normal tampoco ha sucedido.

No me quejo, sólo describo una realidad que por supuesto no sólo nos afecta a nosotros… sólo tengo que mirar las caras de los otros padres y madres cuando recojo a mi hija del colegio. En general damos bastante pena… no hay más que verme a mi: la peluquería me está llamando a gritos, llevo el pantalón vaquero sin botón (algo que ya me ha pasado con dos pares de esos baratísimos comprados en Internet por mi mujer en H&M o Zara) y al cinturón hoy por fin le he conseguido hacer los tres agujeros que necesitaba tras mi adelgazamiento. Lo único que me salva de parecer un homeless es mi Apple Watch, por eso todo el dinero que invierta en este tipo de gadgets es poco.

Yo no sé esas leyendas urbanas de líos entre padres que nacen en los patios de los colegios, la palabra “lujuría” no flota precisamente en el ambiente por lo que he podido ver… al menos no con niños a estas edades.

Sinceramente yo no sé ni como la gente tiene tiempo para divorciarse antes de que los niños crezcan un poco más. La semana pasada, en el patio de cole (where else?), había un discusión pacífica pero desagradable entre una pareja de padres que entendí estaban ya divorciados: ella por cierto iba estupenda, minifalda, recién salida de peluquería… impecable, y él sin embargo iba hecho unos zorros, con un traje dos tallas más grandes, mal peinado (esto es un aviso a navegantes: los divorcios les sientan mucho mejor a ellas)… La discusión iba sobre abogados, horarios de visita, que la niña no desayunaba bien, que si este fin de semana me toca a mi, que voy a perder el trabajo y no te voy a poder pagar la pensión… etc. Ese día mi hija salió de las primeras y me quedé con la duda de saber qué edad tendrían sus hijos. Pero en días posteriores me he ido fijando y he visto que tienen una niña de la edad de mi hija y otra más pequeña, de un año o así… ¿¡cómo narices han tenido tiempo de divorciarse!? Si yo ni siquiera tengo tiempo de ir a la peluquería.

(…)

Divago como siempre y como no me centre esta entrada va a descarrilar… ¡retomo el título de este post!: Mi mujer y yo somos extremadamente optimistas a cerca del futuro (más allá de lo que la razón, la experiencia y el sentido común considerarían aceptables) y por otra parte no dejamos de dar gracias por la suerte que tenemos: por lo hijos tan maravillosos que nos han tocado, por lo poco que discutimos, por el buen equipo que hacemos, por tener los dos trabajo, por los desayunos y meriendas tan estupendos que mi mujer les prepara… por un montón de cosas, grandes y pequeñas, materiales e inmateriales. Creo que esos son dos buenos ingredientes para un matrimonio feliz…

…eso y tampoco disponer de mucho tiempo.

¡Quién sabe! A lo mejor si en estos últimos cuatro años no hubiéramos estado tan ocupados con embarazos y niños ya nos hubiéramos separado, los dos seguro que estamos plagados de defectos insoportables sobre los que gracias a Dios ninguno hemos tenido tiempo de reflexionar.

Supongo que antes o después ese tiempo que hoy se nos escapa por todas partes volverá otra vez a nosotros y comenzará una nueva fase en nuestro matrimonio. No lo sé, ya os he comentado por aquí que no es que tenga mucha experiencia en esto de las parejas, sea lo que sea lo que nos espere más adelante, lo afrontaremos con el irracional optimismo que nos caracteriza.

pd – tal vez porque hoy mi hijo después de cinco semanas no lloró por primera vez al entregarlo en la guarde… o porque tuve tiempo de hacer los agujeros a mi cinturón después de meses… o a lo mejor porque ayer dormí bastante bien… hoy he podido escribir esta entrada. Pienso mucho en este blog y en los cientos de cosas que me gustaría contaros, pero de momento no siempre encuentro el tiempo o las energías para ello.

15 opiniones en “Amnesia y optimismo: las claves para un matrimonio feliz”

  1. YA EXTRAÑABA TU BLOG, PERO TIENES MUCHA RAZON LA VIDA DE CASADO Y CON HIJOS ES MUY PESADA YO AL IGUAL QUE TU TENGO MUY POCO TIEMPO PERO TAMBIEN HAGO UN BUEN EQUIPO CON MI ESPOSO MANEJAMOS BIEN LA TAREA DE CRIAR A 3 HIJOS Y MANTENER A FLOTE LA RELACIÓN SIN IMPORTAR NUESTROS DEFECTOS QUE TAMBIEN TENEMOS BASTANTE PERO COMO DICES NO TENEMOS NI TIEMPO DE PONERLES ATENCION

  2. Lo de la adaptación de los enanos es lo peor. Si tienes dinero existen sitios donde puedes hacer la adaptación perfecta, pero si no, te toca soltar los enanos a un extraño y recogerlos al rato (desde su punto de vista tiene que ser mucho peor).
    Por suerte nosotros no tenemos muchos gastos y si bastante tiempo, y hemos podido ir a un de estos centros (privados) donde la adaptación es real, a la velocidad que el niño necesita, va acompañado de los padres el tiempo que necesita,… hasta que llega un día en el que te dice ya te puedes ir. Sin lagrimas, sin abandono,… Lucho por que las leyes (principalmente las laborales y en educación) cambien esto sea lo normal y al alcance de todos.

  3. Como siempre, tus posts no decepcionan, me quedo con ganas de más! Mis mejores deseos para vuestra familia! Luchad siempre por el matrimonio si os queréis, os lo recomienda una divorciada.

  4. Este año con mi hijo en 1er curso y mi hija en P3 y con beca de comedor, ya que en mi municipio, que està a 5km del centro escolar no dispone de escuelas, me parecia que iba a hacer 1000 cosas, tiempo libre incluido….ilusa de mi…..mi hija no se adaptó nada, pero que nada bien al comedor (con pesadillas nocturnas incluidas) y, yo que soy una “madre floja” ( como me etiqueto otra madre) la di de baja y ahora las comidas vuelven a ser de 4….pero ya creceran, me repito 20 veces en mi cabeza….jajaja….estupendo post….me ga encantado y hecho reir…sobretodo lo de la lujuria, creo que ni los obreros me piropean…me ven tan estresada que les debo dar pena de entretenerme…jajaja

    1. veo que no somos los únicos optimistas patológicos Kari 😉 aunque te entiendo perfectamente, nosotros somos otros “padres flojos” y a mucha honra 🙂 mucho ánimo!

  5. Me ha encantado el post !! Y ver que no soy la única optimista . mi peque empezó la guarde , y ya me imaginaba haciendo mil cosas … Pues no hay manera , al final , por unas cosas u otras , siempre a carreras !! Ya crecerá , me digo yo también !! De momento he conseguido tomar algún café con amigas y empezar a ir al gimnasio , a ver si recupero amistades y la forma , de lujuria ni hablamos , no me da la vida para mas !!

  6. Muy sincero tu post como siempre : ) Mi hijo tiene trece y por suerte pudimos quedarnos con él sin ir a guarderías hasta los cuatro años!, aún así después escogimos un cole waldorf que hacen ese tipo de adaptación que comentaba robertiano. Lo del optimismo…pues todos igual, mi compañera se cogió más horas de trabajo porque su peque empezaba la guarde y así tendría más tiempo, la realidad: ha tenido que hacer al revés y dejar de venir algunos días, pues la adaptación está siendo dificililla. Muchos ánimos, cuando os queráis dar cuenta es viernes y estáis cenando solitos en plan romantico, seguro!. Gracias.

  7. Me falta bastante para llegar a ese momento, pero no te falta razón. Con casi dos meses siendo madre, puedo asegurar que la relación entre mi pareja y yo ha cambiado totalmente. Ahora centramos todos nuestros pensamientos en el bebé y nos hemos olvidado de nosotros mismos. Necesito peluquería, esteticista, masajista (por el porteo y/o bracitos) y poner alguna lavadora que no sea de talla 00.
    Eso sí, optimismo no nos falta y ya aplaudimos con las orejas cuando el peque nos deja media hora tranquilos que aprovechamos para cualquier cosa que no sea el sexo: dormir, ducharse sin lloros, responder mails… Lo de la amnesia viene en el paquete de dormir poco, que afecta al riego del cerebro.

    Esperando con ansia el post sobre el comienzo de Beca en la guardería.

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