Si te sigo evitando querrá decir algo…

Yo voy cargado de niños, empujando el carrito del pequeño y con mi hija encaramada a la parte de atrás… te reconozco ya desde muy lejos, con más de cien pasos para pensar en cómo voy a resolverlo.

No te voy a mentir, en las pocas ocasiones en las que aun pienso en tí he fantaseado con que me vieras precisamente así: en plan padrazo, acompañado de estos niños que me salieron tan reguapos, de vuelta del cole y camino del mercado… más si cabe ahora que desde la última vez que nos vimos he adelgazado diez kilos.

De sobra sé que sólo tendríamos una conversación de ascensor, donde como siempre yo te diré lo guapísima que estás… aunque realmente ni me habré fijado, porque en lo único que estaré pensando es en que pase todo rápido y así yo poder seguir con lo mío, con mi vida, indemne.

Tú no me has visto, pero la calle se estrecha y el encuentro es inevitable, no quiero que me pilles pasando de largo… prefiero ser yo quien controle la situación, sorprenderte con un saludo cortés, pero sin casi detener la marcha. Aunque ahora que me doy cuenta a mi segundo hijo no lo conoces, así que quedaría raro no parar… y con lo locuaz que está mi hija seguro que se presenta y te informa de que pronto va a ser su cumpleaños. Mientras que sólo hablen ellas está todo controlado… no puede llevarnos más de un par de minutos.

Aun no ha ocurrido y yo ya estoy pensando en lo qué le responderé a mi hija cuando nos alejemos del fugaz encuentro y me pregunte que quién eres… una amiga de papá.

A cada paso que me acerca a ti la historia queda más resuelta, ya he compuesto la introducción, el nudo y el desenlace… y después no pensaré más en ello. Seguiré camino de la carnicería porque tengo que comprar huesos para hacer caldo; después la frutería y si el carro aguanta compraré un pollo entero.

¿Quién eres? Sería más correcto preguntar quién quería que fueras o en qué te convertí… tú nunca tuviste culpa de nada. Eso lo entiendo ahora, que no se puede ir tan sediento a beber agua, en cualquier caso, ya no importa… si quedó alguna conversación pendiente entre nosotros, sería con una versión de mi mismo que ya no existe… ese otro que se sentaría contigo a tomar un café, ese valiente capaz de mirarte y permitirse recordar lo que un día fuiste para mi, ese ya no está. El que pintaba, se apuntaba a talleres de escritura, al que aun le gustaba la música, el enamorado del amor, el romántico, hace tiempo que no ficha en la oficina… algo de él debe quedar si sigo siendo capaz de reconocerte a tanta distancia o tal vez sólo sea un reflejo.

No queda tiempo, ya estás ahí… me aclaro la voz, sólo faltaría que con el Hola me saliera un gallo adolescente. Mi hija me habla, pero yo ya no escucho nada… ha caído una bomba al lado mío y estoy sordo como en Salvar al soldado a Ryan.

¿Y yo? ¿Quien soy? Sería más correcto preguntar que en qué me he convertido, pero no estamos hablando de mi y en cualquier caso no da tiempo… tú ya estás muy cerca, el show debe comenzar. Pero sorpresa, se me adelantan… una pareja sale de la nada y te sorprende por la espalda, te das la vuelta, les abrazas… Aprovecho la oportunidad y paso por tu derecha con mi petate de niños sin que te des cuenta.

A tu alrededor siempre hubo mucha gente.

6 opiniones en “Si te sigo evitando querrá decir algo…”

  1. Me gusta mucho tu blog, Fernando. Recién lo descubrí por el tema del running, pero me enganché con las entradas sobre paternidad y familia (soy totalmente ajeno a lo geek) y, hoy, en especial, me identifiqué con esta última (nada, sólo que tengo roto el corazón). En fin, recibe saludos desde México y aquí sigo, leyéndote. 🙂

  2. Fernandoooo!!! Intrigada he estado hasta el final!!! Buenisimooo!!! Un libro tienes q escribir. Me encanta leerte!!! El anterior hasta en Facebook lo he compartido

    1. muchas gracias Lidia, esto de escribir va por rachas… a veces me quedan mejor los posts, en otras me salen ñapas. es cuestión de practicar, practicar y practicar 🙂

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