Reuniones de Comunidad y otras escenas de terror

Nada como empezar una semana con una reunión de Comunidad de Propietarios el mismo lunes por la tarde… mala elección de día, deberían hacerse todas los viernes cuando estamos de mejor humor. Pero bueno, tocó ese día y fue un auténtico desastre, sinceramente yo quedé en estado de shock y ayer no pude conciliar el sueño hasta pasadas las 3 de la madrugada, nuestro administrador nos tendría que duplicar la minuta por el espectáculo dantesco que tuvo que presenciar.

Y yo me pregunto, con lo majos y agradables que son todos mis vecinos individualmente… ¿cómo se montó la que se montó? Está claro que puede haber un roce por allí, una discrepancia por allá, a lo mejor alguna palabra o frase que se dice un poco más alto de lo debido o con un tono poco apropiado… pero analizado con un poco de perspectiva: son nimiedades que no justifican ni de lejos reacciones explosivas como las que se vivieron ayer en mi reunión de Comunidad, ni mucho menos.

Por si de algo vale el “consuelo de tontos” no somos una excepción, por eso nadie quiere ir a estas juntas de vecinos, el error fue mío que pensé que nosotros: gente con estudios, civilizada, con trabajos e hipotecas… éramos especiales y no lo somos. Somos igual que el resto.

Pero ¿por qué? Esa es la pregunta.

Mi teoría es que nada tiene que ver con la Comunidad en sí, la Junta se convierte únicamente en una válvula de flatulento escape… la gente va aguantando `mierda´ en diferentes facetas de su vida: que si un jefe insoportable, que si una suegra metomentodo, que si la renta que me sale a pagar, que si mi marido que no me ayuda con los niños… y de repente la Junta se convierte en el lugar ideal para soltar un poderoso: “aquí estoy yo y en mi casa no me tose ni Dios”. Y si es necesario me empollo los Estatutos de vecinos, la Ley de Propiedad Horizontal, punteo las cuentas en Excel o me leo todas las actas de aquí a diez años atrás… pero a mi no me van a torear, aquí no.

 

Ahí queda eso, si tú tienes una explicación mejor… por favor dispara, porque la necesito, necesito saber que yo no soy la persona que fue a esa Junta ni que esos son mis auténticos vecinos… que como en Luces de Bohemia cruzamos accidentalmente por el callejón del Gato y aquellos famosos espejos cóncavos deformaron nuestro reflejo de manera grotesca.

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Y de aquí salto a otro tema, porque esto de los espejos me ha hecho acordarme de otras cosa que nada tiene que ver con la reunión de mi Comunidad que tras estas lineas intentaré olvidar:

Hace tiempo leí que el ser humano se conoce a si mismo a través de su reflejo en las personas que le rodean. He reflexionado mucho sobre esas palabras. Al fin y al cabo nuestros ojos miran hacia al exterior y nos permiten ser testigos en primera persona de nuestra propia existencia, nuestra vida no es como una película de cine en la que nos observamos desde el exterior, nosotros estamos dentro… y es inevitable que una buena parte del feedback sobre nosotros mismos lo busquemos –a veces de manera inconsciente– en nuestro propio reflejo en las otras personas.

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Por eso es tan importante elegir nuestras compañías con sumo cuidado, buscar a gente sana, positiva, con ilusión, con buenos sentimientos y buen karma… espejos perfectamente lisos que nos puedan devolver un reflejo fiel de cómo realmente somos… o que incluso, para esos días en que nos sentimos de bajón, nos muestren un pelín más delgados y esbeltos, no mucho –tampoco buscamos la adulación– sólo un reflejo benigno para cuando todo se nos hace cuesta arriba y nos viene bien estar rodeados de gente que cree en nosotros y nos recuerda la mejor versión de nosotros mismos.

Si te rodeas de gente negativa como los espejos cóncavos de los que nos hablaba Valle-Inclán, antes o después ese reflejo distorsionado terminará transformándote en tu yo verdadero.

“Ya no me gusta la persona que soy cuando estoy contigo”… alguna vez habéis pensado algo parecido. Yo sí, recuerdo incluso el lugar exacto donde verbalice internamente ese sentimiento, para mi es un punto de no retorno en cualquier tipo de relación, cuando alguien es capaz de sacar a la superficie la peor versión de uno mismo (y todos tenemos una), es el momento de decirle adiós.

No importa si fue tu culpa, la suya o simplemente la vida y sus infinitas circunstancias… pienso que es tu responsabilidad procurar rodearte siempre de gente que saque a la luz la mejor versión de ti mismo.

¿Y cuando te “toca” un espejo cóncavo al lado y no tienes más remedio que lidiar con él? Un compañero de trabajo, clase… etc. En tal caso, al menos esfuérzate por no caer en la tentación de mirarte en su reflejo.

3 opiniones en “Reuniones de Comunidad y otras escenas de terror”

  1. En lo de las comunidades, me dedico a mediar y a dar luz y al final se hacen agradables, yo la tuve ayer martes por la noche. En la carretera donde me paso gran parte de mi tiempo me dedico a ceder el paso y así se consigue rebajar el nivel de estres que ronda en la A1, donde estoy día sí y día también. Y en cuanto al reflejo del espejo y las personas que sacan lo peor de uno mismo, es lo que l
    yo llamo gente tóxica, pero no les juzgo por ello, me aparto hasta que evolucionan y si lo hacen les doy otra oportunidad. En mi experiencia hay gente que evoluciona y otros tal vez necesiten más vidas para hacerlo …..

  2. Yo creo que el ambiente exterior que se respira influye enormemente en nosotros y en estos momentos hay mucha tensión por todos los acontecimientos que estamos viviendo. Lo queramos o no, toda esa energía negativa actúa como los vasos comunicantes y se refleja en todos nosotros.
    Cuando te encuentras inmerso en una situación negativa hay que intentar dar un poco de calma y de luz.

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