Consejos vendo, que para mí no tengo

Los árboles no nos dejan ver el bosque… es algo que se repite una y otra vez. Estamos tan cerca de nuestros problemas que somos incapaces de poner la suficiente distancia entre ellos y nosotros para conseguir analizarlos de manera objetiva y trazar un plan de acción para atajarlos.

Es algo que no ocurre con los «problemas de los otros»por eso es fácil ver cosas en ellos que son invisibles para ti, una práctica que en los últimos meses he llegado a institucionalizar con determinados amigos que me importan y toleran mi atrevimiento.

La técnica es sencilla: intento describirles una parte de «su realidad» que me chirría tal y como la veo yo desde el exterior, desde el respeto y poniendo por delante que yo no tengo ni consejos, ni respuestas, ni verdades absolutas… en definitiva que yo no les debo decir lo que tienen que hacer con su vida, algo extremadamente difícil porque uno se embala y luego cuesta frenar en esa linea roja que muy pocas veces se debe cruzar.

Mi intención aunque espero que beneficiosa no es del todo altruista, por dos razones principalmente: Primero porque me he dado cuenta de que para mi reflexionar sobre la vida de los demás es una forma refinada de procastinación que me permite liberar el estrés sobre mi propios problemas… y en segundo lugar porque en última instancia pretendo que esas mismas personas me devuelvan el favor y me muestren aquello que yo soy incapaz de ver en mi.

Si bien esto segundo no es tan fácil porque estamos acostumbrados a «no meternos en la vida de los demás», «a ser prudentes», a ser «reservados con nuestras opiniones»… pudiéndose dar incluso un hecho paradójico y es que alguien te cuente algo y tu percepción sobre ese algo termines comentándola con un tercero y no con el interesado.

Sabiamente evitamos el conflicto, la confrontación… es lo que la voz de la experiencia nos dicta. Por eso puede ser un poco utópico el pensar que sería posible formar un grupo de personas juiciosas que cada cierto tiempo se reúnan para darse cera por turnos., algo así como los Consejos que tienen algunas empresas, pero con gente que no de consejos sólo ponga de manifiesto realidades que pemanecen ocultas a los ojos del interesado.

No sé si lo conseguiré, pero en esas estoy, otro proyecto personal tal vez inalcanzable como el de quitarme la tripa o que mis hijos no coman chuches.