Aprobando un examen… 20 años después

El último curso de mi carrera lo estudié en Irlanda y fue en el año 1999. En otras circunstancias me habría quedado ahí trabajando durante el verano para seguirle dando caña al inglés… pero yo quería volverme a Madrid porque nacía Félix, mi primer sobrino y qué clase de mejor-tío-del-mundo pretendía ser si no hubiera estado presente el día de su nacimiento.

1999 fue también el año en que se estrenó Matrix… una película que me impactó tanto que fue el germen de mi pseudónimo en Internet: fermatrix.

También fue el año que oficialmente me incorporé al mundo laboral a jornada completa. Desde todo aquello ya han pasado 20 años, los mismos que llevaba yo sin hacer un examen de esos en los que te pueden catear.

Pero hoy por fin me presenté para conseguir la certificación de AWS Certified Solution Architect y he aprobado. Un pequeño paso seguramente para alguien que acaba de terminar la carrera y está acostumbrado a estudiar pero que mí me ha costado horrores pese a llevar más de diez años haciendo mis pinitos con Amazon Web Services y el Cloud Computing.

Lo más difícil ha sido conseguir las horas necesarias para poder estudiar: por aquí os contaba hace ya un año que hasta estuve un par de semanas despertándome a las 4:30 para sacar una par de horitas de madrugada… y que todo iba bien hasta que mi hijo se aprendió el truco y se empezó a despertar conmigo.

El último empujón se lo debo a mi mujer que se llevó a los niños este puente para visitar a sus padres y que me dejó en Madrid en modo rodriguez-opositor: cuatro días intensivos hincando los codos, como en aquellas gloriosas semanas de «exámenes parciales» en la carrera.

Puede que no te lo creas, pero lo que más me gratifica de haberme sacado esta certificación es poder decirle a todos mis compañeros de trabajo: si yo lo he hecho, tú puedes hacerlo... y por fin predicar con el ejemplo.

Por supuesto ya tengo en mente el siguiente reto.

Gracias a mi héroe personal Juanin, que siempre ha sido una inspiración para mí y al que le llevo envidiando sanamente desde el día que él se saco su certificación.