Sigo siendo el mismo pardillo de antes

Los libros de Autoayuda me salvaron la vida, no es que me libraran del suicidio ni nada parecido… pero sin ellos, sin su ayuda, mi vida habría sido bastante miserable. Por eso me sorprende cuando veo que algunas personas critican e incluso se mofan de este tipo de literatura, al tiempo que confiesan que en su vida han leído nada en esa linea.

Durante una época de mi vida devoraba este tipo de libros y por supuesto que me tope con muchos abominables, pero algunos pocos dejaron una impronta que me acompañará durante el resto de mi vida.

Ahora, en otra fase vital, más estable: casado, con dos hijos, ex-vicepresidente de mi comunidad de vecinos… sinceramente creía que todo aquello pertenecía a un pasado ya aparcado y superado. Pero sin duda estaba tremendamente equivocado.

Como ya te he contado por aquí en otras ocasiones, pienso que el tener hijos es el mayor anestésico que existe, durante un par de años te olvidas de todo… y si además como yo y otras muchas parejas acuciadas por el reloj biológico encadenas varias crianzas seguidas ya tienes la prórroga asegurada. De un plumazo se te van cuatro o cinco años sin darte cuenta… pero antes o después es inevitable despertar.

Piensa en un alcohólico que tras un accidente aéreo da con sus huesos en una isla desierta y allí sobrevive como puede durante varios años; el día que finalmente lo rescatan qué duda cabe que estará sobrio… pero ¿cometerá el error de pensar que está curado?

Nuestras zonas erróneas nos acompañan durante toda la vida y cuando este gran paréntesis toca a su fin, algunas bofetadas te llegan con la guardia totalmente bajada.

Tú que ya creías todo eso totalmente superado, metido de lleno en tu nuevo rol de super-papá que además te queda tan bien, antes o después descubres que en el fondo sigues siendo el mismo de antes pero con hijos… ni tu cociente intelectual, ni tu inteligencia emocional se han multiplicado mágicamente durante estos años.

Si, es cierto que ahora tienes mucha más capacidad de sacrificio, empatizas mucho más con lo que sienten otros padres (incluidos los tuyos) y un montón de otros superpoderes como la capacidad hacer vida normal habiendo dormido fatal durante semanas… pero en el fondo sigues siendo el mismo, el de antes… o al menos eso es lo que pienso yo.

Así que ahí estoy, desempolvando mis libros de autoayuda, para volver a recordar citas como esta:

No es fácil encontrar la felicidad en nosotros mismos, pero es imposible hallarla en ningún otro lugar.

–Agnes Repplier. The Treasure Chest

Reuniones de Comunidad y otras escenas de terror

Nada como empezar una semana con una reunión de Comunidad de Propietarios el mismo lunes por la tarde… mala elección de día, deberían hacerse todas los viernes cuando estamos de mejor humor. Pero bueno, tocó ese día y fue un auténtico desastre, sinceramente yo quedé en estado de shock y ayer no pude conciliar el sueño hasta pasadas las 3 de la madrugada, nuestro administrador nos tendría que duplicar la minuta por el espectáculo dantesco que tuvo que presenciar.

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Todo ese tiempo perdido en el amor

Esta es la quinta vez que reescribo el primer párrafo de esta entrada y es que quiero contar algo y no sé muy bien cómo hacerlo… lo cual no predice un desenlace muy prometedor, normalmente en estas situaciones me suele quedar una ñapa de entrada plagada de buenas intenciones –quedas avisado– pero aun así voy a intentar sacar esto adelante.

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Adictos al drama: viviendo en una telenovela

La vida en ocasiones puede ser un poco anodina, al fin y al cabo no todo el mundo puede ser un agente encubierto de la CIA, ni tomar decisiones a diario de las que dependan la vida de millones de personas… para los comunes mortales como un servidor, todo en general viene siendo bastante cotidiano.

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Mi nuevo móvil rosa

Lo empecé a notar cuando me llegó el momento de elegir el color de mi Apple Watch, lo habitual en mi hubiera sido elegir el negro, un color discreto, que pasa desapercibido… pero para sorpresa de mi mujer elegí el blanco, que destaca bastante, sobre todo cuando es verano y a uno se le ponen los brazos morenos. Poco después, cuando mi hermana se compró el suyo, no me importó intercambiar correas con ella, a pesar de que las suya era de un color chillón. Excentricidades veraniegas pensé…

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Ser padres: Mi vida “plana” inmersa en “la nada”

Este miércoles tuvieron a bien invitarme a una comida de trabajo… aunque más bien era celebración por el fin de un pequeño proyecto. La verdad es que fue muy agradable y como no suelo tener muchas ocasiones para quedar con personas fuera de mi círculo más cercano, siempre conviene hacer un esfuerzo y salir de mi zona de confort, si bien también es un shock porque me doy cuenta de lo plana que en general es últimamente mi vida.

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10 cosas que me transformaron en mejor persona

Echando la vista atrás he de confesar que me veo a mi mismo y creo que antes era bastante más estúpido de lo que lo soy ahora (estúpido por no decir otra cosa que empieza por `ca´ y termina con `pullo´)… creo que especialmente en los últimos cinco años he conseguido mejorar como persona y que ha sido gracias a la combinación de lo que enumero en esta entrada:

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Los horribles peligros de ahí afuera

A veces me siento como un aldeano más de la película The Village (2004) de M. Night Shyamalan, no sé si la recordaréis pero en ella los protagonistas vivian en un aldea idílica donde cultivaban su propia comida, criaban su ganado y vivían en comunidad… humildemente pero felices, un poco a lo amish. Todo es sencillo y casi perfecto, salvo porque en el bosque que les rodea viven unas peligrosas criaturas `Aquellos de los que no hablan´ (Those We Don’t Speak Of) que seguramente acabarían con la vida de todo ser viviente de la aldea sino fuera porque respetan algo así como un pacto: mientras que nadie entre en el bosque, ellos no entrarán en la aldea.

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Afortunado DiCaprio

Cada vez que Leonardo DiCaprio deja de ganar un Oscar yo me alegro… me alegro por él de corazón.

Me encantan sus interpretaciones y pienso que es afortunado no habiendo ganado todavía, de la misma manera que lamento que una magnífica actriz como Jennifer Lawrence con sólo 22 años ya haya ganado el Oscar a la mejor actriz, aunque se lo mereciera.

No son los éxitos sino los fracasos y dificultades los que forjan nuestro carácter… y por suerte la carrera de un buen actor no es tan fugaz como la de un deportista de élite.

Por cierto Al Pacino tuvo que esperar dos décadas y siete nominaciones fallidas para conseguir su primera estatuilla y Paul Newman fue nominado en 1958 como mejor actor por `La gata sobre el tejado de zinc´ (mi película favorita), pero hasta 1985 no consiguió su primer Oscar (honorífico)… 27 años de espera, un año después ganó el Oscar al mejor actor por su papel en `El color del dinero´, ¿os podéis imaginar lo bien que le supo esa victoria?