Superhéroes en el cine y otras atrocidades

Gran parte de mi infancia y adolescencia la pasé pegado a los cómics de Marvel, algo que sin duda me reportó una enorme cantidad de conocimientos extremadamente útiles para los tiempos en que vivimos.

… como por ejemplo que el Adamantium es una aleación de metal casi indestructible capaz de cortarlo prácticamente todo, que por injusticias de la vida sólo existe en la ficción.

Aunque estoy a favor de que los superhéroes hayan invadido las salas de cine, en este proceso de popularización se han cometido ciertas licencias que me parecen atroces. Paso a enumerar tres de las más importantes:

Kingpin, no es negro – El magnate mafioso conocido públicamente como Wilson Fisk, archienemigo de Spiderman… en los cómics es blanco, muy blanco. Supongo que era difícil encontrar a un actor conocido de ese tamaño, pero yo hubiera preferido que hubieran dado una oportunidad a alguien desconocido en lugar de cambiar el color de piel al mítico Rey del Crimen. La verdad es que salvando esa diferencia la caracterización es realmente buena… no sé ¿no le podrían haber pintado o algo similar? Aunque si el resultado es parecido al que consigue Eddie Murphy en sus películas mejor dejarlo como está.

Spiderman inventó su propia tela de araña – En el cómic Peter Parker, a parte de fotógrafo en el Daily Bugle es un brillante bioquímico, que entre otras cosas desarrolla la fórmula de su tela de araña artificial asi como sus lanzaredes, los cuales rodean sus muñecas y se activan apretando un pulsador en su palma… de ahí la característica posición de sus dedos en el momento de lanzar la red. Ignorar algo asi, es como obviar que Kane Kramer es el auténtico »padre» del iPod. Al parecer, según la wikipedia, en un momento del cómic Spiderman adquirió la habilidad de generar su propia red… pero eso debió ocurrir en una época muy posterior a la relatada en las películas.

Lobezno es bajito – Aunque su altura no es del todo precisa, lo que está claro es que Lobezno en ningún momento supera el metro sesenta…. este es un rasgo característico del personaje al que en muchas ocasiones sus enemigos le llaman «enano» para enfurecerle.

Esto es algo que me molesta especialmente porque aunque ahora mediré cerca de 1,80 tardé muuucho en pegar el estirón, yo creo que fui de los últimos de mi curso… el que Lobezno fuera bajito y poderoso me ayudó a soportar aquellos años en los que todo el mundo se metía conmigo y me recomendaba que empezara un tratamiento con hormona del crecimiento.

Con esto termino, seguro que hay muchas más pero en este momento sólo recuerdo las atrocidades expuestas, concluyo este artículo recomendando el post de Pablo: Batman, mi superhéroe favorito y algunos blogs destacados sobre el mundo del cómic

…una serie de habilidades concretas…

No sé quién es usted, ni sé lo que quiere. Si espera cobrar un rescate le aviso de que no tengo dinero; pero lo que sí tengo es una serie de habilidades concretas… habilidades que he adquirido en mi vida profesional… habilidades que pueden ser una pesadilla para gente como usted. Si deja libre a mi hija ahora mismo, todo quedará zanjado; pero si no: le buscaré, le encontraré… y le mataré.

Liam Neeson interpretando a Bryan en Venganza - TAKEN (2008)

Mi teoría sobre Dexter, probablemente equivocada

La mayoría de las fantasías recogidas en los cuentos son la encarnación más o menos encubierta de un deseo oculto, a veces no reconocido…

El Patito Feo es el cuento preferido de todos aquellos que se sienten de alguna manera `defectuosos o rechazados´ y que sueñan con una renovación en esencia a través de la cual su belleza interior consigue salir al exterior.

Aquellos que adoran cuentos como La Bella y la Bestia, creen en algo parecido pero con una perspectiva algo más romántica (o lo que nos han enseñado que es romántico): la salvación llega esta vez desde el exterior -la Bella- que consigue atravesar la coraza exterior de fealdad y ver el diamante bruto que se esconde en su interior. Es la esencia del rescate, la respuesta a nuestros problemas no se encuentra en nosotros mismos, llegará del exterior.

Los mayores ya no leemos cuentos, pero algunos vemos series… y en esencia es lo mismo, son fantasías para adultos, más ahora que muchas han abandonado la moralización y empiezan a abordar las dificultades existenciales del día a día: la búsqueda del sentido de la vida, la muerte, la enfermedad, el desamor, el fracaso…

En este panorama… ¿qué fantasía encarna Dexter? ¿Qué deseo oculto se puede encontrar en las historias de un psicópata asesino de criminales? Creo una de las cosas que nos gusta de este personaje es que controla la situación: él es el que tiene la sartén por el mango, aunque como buen (anti)héroe se esconde bajo una carcasa de vulnerabilidad, como en los cómics (o acaso no nos recuerda esto a algo?).

Es la fantasía de control, existen muchos comportamientos asociados con este deseo, algunos de los cuales terminan degenerando en patologías. Y es que pese a que comemos todos los días, vivimos bajo un techo seguro, con portero automático y sin peligros en el horizonte… sentimos la ansiedad propia del futuro incierto, de lo impredecible, de lo que nos acecha sin darnos nosotros cuenta.

La búsqueda de la perfección, mantener un orden obsesivo o pequeñas manías como revisar todos y cada uno de los grifos de la casa antes de salir, esconden el deseo de mantener un cierto karma cósmico en todo aquello que nos rodea que nos proteja a nosotros y nuestros seres queridos: siempre y cuando los patrones se ejecuten estrictamente todos estaremos a salvo.

Todo ese absoluto control unido a una ausencia de esos molestos sentimientos, que tantos quebraderos de cabeza nos traen al resto de los mortales, convierten a Dexter en un personajes fascinante… envuelto en el halo omnipotente del que decide sobre la vida y la muerte de todo aquel que le rodea. Por esas y algunas otras razones, nos gusta Dexter, aunque a veces nos sintamos culpables por ello.

Algo ha cambiado en las series televisión…

Algo ha ocurrido en los últimos años en la series de televisión: sus protagonistas ya no son modelos a seguir más bien todo lo contrario. Qué alivio!

En un agosto parecido a este pero hace ya tres años escribía un post titulado Workoholics: Adictos al trabajo en el que comentaba como los protagonistas de series como CSI o Expediente X eran personajes solitarios, sin vida personal, completamente obsesionados y absorbidos por sus trabajos… sin duda modelos alejados de los protas de las series de nuestra infancia: padres de familia idealizados que siempre disponían de tiempo para disfrutar con su hijos, ir al cine o cenar en familia contando anécdotas.

Esos padres y maridos ideales han desaparecido de la pequeña pantalla, así como las madres con tiempo para confeccionar originales disfraces para sus hijos y acompañarles a sus clases de piano… En su lugar las series han sido invadidas por protagonistas de vidas dislocadas, familias disfuncionales y parejas en vías de separación.

Lo podemos ver en Mujeres Desesperadas, Dexter, House, Los Soprano, A golpe de bisturí, Californication… y bueno, vale que es ficción pero lo cierto es que alguien suficientemente espabilado debió darse cuenta de que secrétamente estábamos hartos de ser abofeteados a diario con series que nos adoctrinaban sobre cómo debíamos aspirar a ser.

La vida ya es bastante dura… porque cuando llegas a casa rondando las 22:00 y te espera un contestador vacío y una carta de Isidoro Álvarez felicitándote por tus treinta y tantos… lo último que desearías es conectar la televisión y que alguien te recuerde lo que nunca llegarás a ser.

Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock… pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados» Tyler Durden en El Club de la lucha

Y el hueco que antes ocupaba Bill Cosby lo llenan ahora personajes como Sean McNamara: un cirujano plástico socio del Dr. Troy, el verdadero padre de su primogénito. Hijo que por cierto recientemente ha tenido un bebé con una antigua amante de su padre que tras el parto se enganchó a la metanfetamina para adelgazar y recuperar la figura para poder retomar su carrera de actriz porno, tras darse cuenta de que en la Iglesia de la Cienciología no se encontraba la respuesta a sus problemas.

No obstante, no nos engañemos, seguimos admirando algunos aspectos de los protagonistas de nuestras series favoritas… y es que todos ellos brillan en algún aspecto determinado, tienen algo que les hace especiales: talento, belleza, dinero o poder… la diferencia es que sus vidas son tan desastrosas que no podemos envidiarles.

Tal vez estas nuevas series nos sigan intentando enseñar lecciones acerca de la vida, aunque en apariencia todo sea como un: ahí llevas eso y si consigues aprender algo útil… mejor para ti.

En cualquier caso, a mi me gustan.

Manhattan (1979) – Woody Allen

Una de las razones por las que me gustan tanto las películas de Woody Allen es por esas parrafadas intelectualoides que intercala en casi todas sus películas y no porque las entienda, más bien por todo lo contrario…  por alguna razón uno termina amando aquellas cosas que no termina de comprender.

http://www.youtube.com/watch?v=4TWjQA2Oi4s