Mi mujer me ha convertido en un inútil

El otro día me di cuenta… y no fue nada agradable, pero es verdad y lo tengo que reconocer: ya soy prácticamente incapaz de conducir sin mi mujer de copiloto. Me he acostumbrado tanto a ir al volante y que ella me vaya diciendo por donde debo ir, que ya si no lo hace me pierdo a la primera de cambio… y la cosa no se queda sólo ahí.

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La luz al final del túnel…

Hoy ha sido un día importante: no nos ha tocado la lotería, ni han ascendido a mi mujer en el trabajo, ni nos han dado los resultados negativos de alguna prueba médica… simplemente hoy ¡por fin! mi mujer y yo hemos conseguido salir a comer juntos, y llevábamos más de un año y medio sin hacerlo… exactamente la edad de mi segundo hijo.

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Una pareja `one team´

Son las doce de la noche y mi hijo lleva dos horas tosiendo en la cama. Mi mujer lo ha probado todo: que si el vasito de agua, que si darle pecho, que si incorporarlo, cambiarle la almohada, moverlo a otra cama… por supuesto la cebolla hace tiempo que está cortada en la mesilla; pero él no para de toser y lo único que consigue calmarlo es que lo paseen.

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Amnesia y optimismo: las claves para un matrimonio feliz

La famosa vuelta al cole ha sido dura, para empezar mi hija Beca con tres años y medio empezaba el «cole de mayores» y para nosotros ha sido un auténtico shock pasar de la entrañable guardería de debajo de casa a un macro-centro con cinco clases por curso y con cursos hasta COU (que ya sé que ya no lo llaman así, pero a mi me da igual). Por suerte ella se lo ha tomado genial y ya adora a su profe Jessica a la cual da unos abrazos enormes nada más entrar a clase. Era de esperar porque mi hija venía ya curtida después de empezar en la guarde con seis meses, cosa de lo que me arrepiento pero eso da para otra historia.

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