Mi mujer me ha convertido en un inútil

El otro día me di cuenta… y no fue nada agradable, pero es verdad y lo tengo que reconocer: ya soy prácticamente incapaz de conducir sin mi mujer de copiloto. Me he acostumbrado tanto a ir al volante y que ella me vaya diciendo por donde debo ir, que ya si no lo hace me pierdo a la primera de cambio… y la cosa no se queda sólo ahí.

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