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Crecimiento personal

El juego de la vida

El Gran Camino no es difícil para aquellos que no tienen preferencias.

Hsin Hsin Ming

El juego de la vida es más fácil de jugar si aceptas que no eres tú el que está jugando. Si comprendes la naturaleza del juego y dejas hacer su trabajo al jugador.

Si te levantas cada día dándolo todo… pero en lo más profundo de tu ser sinceramente no te importa ganar o perder.

Si en última instancia aceptas que tal vez ni siquiera nosotros manejamos las fichas.

Lo único cierto es que la partida acabará y sólo te llevarás contigo lo aprendido… tal vez ni eso.

Si en cualquier momento eres capaz de mirar al cielo y maravillarte: confía que lo estás haciendo bien.

pd – y no intentes explicarlo, corres el riesgo de parecer que te estás volviendo loco

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Mis historias

Una reflexión light sobre peluquerías y mujeres desnudas

Cada vez que mando una entrada de estas profundas como ¿Quién te crees que eres? o Ram Dass, ¿cómo nos podemos querer más a nosotros mismos? pierdo unos cuantos suscriptores, empecé con más de 500 y ahora me quedan 484… por lo que el objetivo de la entrada de hoy es simplemente escribir sin perder ninguno más.

Peluqueros de todo el mundo os voy a dar unos trucos de marketing: no le digáis a ningún cliente que está perdiendo pelo o que tiene muchas canas, es una mala estrategia comercial.

En general comenzar una interacción con fines comerciales indicándole sus defectos al cliente no es buena idea. La gente va a la peluquería a relajarse y sobre todo a salir de ahí sintiéndose más guapo que cuando entró.

Si la chica que te lava el pelo es la esteticien que al tiempo que te masajea el cuero cabelludo te dice que tienes puntos negros en la cara y que deberías hacerte una limpieza de cutis –qué curiosamente es a lo que ella se dedica–… pues estás rompiendo un momento SACROSANTO de la peluquería.

Seguro que recordaréis lo que Jesús hizo con los mercaderes del Templo… los tuvo que expulsar a zurriagazos:

Si cuando te sientas a cortarte el pelo a mitad de la operación te empiezan a inspeccionar la coronilla con caras extrañas y comienzan a darte una teórica sobre un mierdi-producto alemán con células madre vegetales que refuerza el pelo… pues más de lo mismo.

Peluqueros de todo el mundo amar a vuestro clientes y aprender a ver la belleza que se esconde en cada uno. A corto plazo tal vez venderéis menos… a medio y largo mucho más.

Hablando de belleza pero cambiando un poco de tercio, el otro día me mandaron un WhatsApp que decía «Por fin se demuestra la relación del Covid con la vacuna de la gripe«… pero al abrirlo era una colección de 29 páginas de mujeres en bolas, de esas impresionantes de Playboy.

El caso es que yo revisé con interés las 29 páginas… buscando a ver si encontraba intercalado el esquivo informe sobre el Covid… pero nunca lo encontré. Y tengo que confesar que cerré el WhatsApp y al rato lo volví a abrir para revisar otra vez las fotos… y mientras lo hacía pensaba que la verdad es que no había mucha diferencia entre todas esas mujeres de bandera y mi mujer. En parte porque mi mujer siempre ha estado como un queso y en parte porque todas las mujeres son bellas por naturaleza, más aun cuando se muestra como Dios las trajo al mundo.

Lo cual me hizo pensar en esa escena de la pizza de Julia Roberts en la película «Comer, rezar, amar», en la que se está zampando una pizza y su amiga no quiere seguir comiendo porque ha engordado un par de kilos… no te la voy a contar porque para eso te he puesto en enlace: ¡mírala si quieres querido lector!

El caso es que es verdad, normalmente si alguien observa tu cuerpo con ojos especialmente críticos probablemente es problema suyo mental y no tuyo. Ya hemos aquí de cómo ha evolucionado mi pensamiento sobre los problemas de peso, así que no insistiremos mucho más.

Tengo que volver a ver esa película, seguro que ahora la entendería mucho mejor. En cualquier caso, a los que seguís ahí gracias por leerme y nos vemos en otra ocasión.

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Crecimiento personal

¿Quién te crees que eres?

Déjame que te cuente un secreto: esa persona que crees ser… es sólo una fantasía que solo existe en tu cabeza, en la mente de las personas que te rodean y en el recuerdo de las que te han conocido. Si realmente lo deseas y estás dispuesto a ello puedes dejarla atrás y trascender a un nuevo nivel.

Simplemente saber que eso que confundes con tu YO es una invención, algo que fuiste creando poco a poco para sobrevivir a este mundo, es la fórmula secreta más poderosa que uno puede llegar a dominar.

Pero no es sencillo…

El proceso no es carente de dolor y sufrimiento. Estamos acostumbrados a decirnos a nosotros mismos «yo no soy así», «yo eso no lo puedo hacer», «yo no soy bueno en eso», «a mi eso no se me da bien»…

Nosotros mismos nos aseguramos de reforzar cada día los muros que nos aprisionan, de mantenerlos fuertes para que nos protejan y nos definan.

Creemos que son muros insalvables, inamovibles, infranqueables… pero no es asi, lo podemos derribar y construir de nuevo a cientos de kilómetros de distancia. O aun mejor, derribarlos y no construir nada: ser libres. Libres de elegir cómo seremos en cada momento de nuestra existencia.

Porque no se trata de crear otro personaje más refinado, más popular, más aceptado, una nueva versión mejorada de nosotros mismos, otro traje de Iron Man 2.0… ya lo decía Tyler Durden: self improvement is masturbation.

Se trata de dejar de ser ese alguien y simplemente ser.

Becoming Nobody es el documental sobre la vida de Ram Dass que plantó el germen de estos pensamientos en mí.

Everyone’s busy being somebody” – Ram Dass

Pero no es sencillo…

La gente que nos conoce tampoco quiere que cambiemos, cuentan con nuestra consistencia . A ellos eso también les hace sentir seguros, si tú sigues siendo como siempre has sido… ellos ya saben con lo que cuentan, a que atenerse, a que agarrarse… incluso conocer tus defectos que tanto les irritan les tranquiliza.

Además, si tú no cambias, eso significa que «la gente no cambia» y que ellos tampoco pueden cambiar… así que pueden permanecer cómodamente asentados en su inmutable forma de ser. Y es que si lo piensas ¿por qué alguien querría emprender el camino de dejar de ser quién es? Se está tan calentito siendo uno mismo, se te da tan bien ser tú… es una manta que te abriga y que siempre está contigo.

Pero ese personaje a algunos ya nos pesa, nos aprisiona y sentimos la necesidad de dejarlo atrás… pensábamos que éramos auténticos, pero esa autenticidad no era más que otro broche de los muchos que adornaban la solapa de nuestro traje.

Llegamos desnudos a este mundo y nos iremos de la misma manera.

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Mis historias

El infierno es una fachada de chino

Las fachadas de «algunos» chinos representan todo lo que yo no quiero en esta vida: suciedad, desorden, dejadez y caos. Si alguien quisiera diseñar un infierno a mi medida, un sitio creado con el propósito de hacerme sufrir… le bastaría con inspirarse en la imagen de esta entrada: la entropía personificada.

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Crecimiento personal

Mi compromiso es con la verdad no con la consistencia

Esta es una traducción libre de un fragmento del video «Beyond Success – Ram Dass Full Lecture 1987«, he publicado la transcripción en inglés en Medium bajo el título «My commitment it to Truth not to Consistency«

Fernando Plaza

Mahatma Gandhi lideraba una marcha para protestar contra los británicos y después de unos días vio que iba a acabar mal y decidió detener la marcha. Todos sus lugartenientes se acercaron a él y le dijeron:

  • Mahatma Ji ¡no puedes hacer esto! La gente dejó sus trabajos, están corriendo un gran riesgo, están aquí a tu lado apoyándote… no puedes parar ahora.

Y Gandhi respondió:

  • Tengo una confusión… solo soy humano, no lo entiendo todo. Mi comprensión de la Verdad cambia día a día, mi compromiso es con la verdad, no con la consistencia… lo siento si eso os desilusiona.
Photo: Central Press/Getty Images

Muchos de nosotros hemos construido nuestra seguridad sobre la coherencia de ser quienes pensábamos que éramos y proyectarlo hacia afuera.

¿Es posible que en esta etapa de la vida te permitas una discontinuidad… permitas un cambio de conciencia hacia otra forma de ser o tu compromiso con la consistencia es mayor que tu compromiso con la verdad?

Esa es una interesante pregunta.

Notarás que el círculo de personas a tu alrededor cuenta con la consistencia, no cuentan con la verdad sino con la consistencia.

Pero lo que puedes ofrecerles a ellos y a ti mismo en última instancia es alcanzar la Verdad, que se convierta en parte de tus cimientos… pero el viaje hacia ella puede no ser consistente.